Aborígenes paraguayos

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Numerosos grupos aborígenes habitaban el actual territorio del Paraguay en tiempos del descubrimiento y la conquista.


[editar] Guaraníes (lánguidos o amazónidos) adoctrinados y sometidos

Mujer aborígen
Mujer aborígen

La región donde se hallan actualmente Asunción, la capital del Paraguay, y sus vecindades estaba habitada por Carios y demás etnias consanguíneas como los Itatines - Guarambarenses y Paranaenses. Más al norte se encontraban otras familias Guaranís nominados Chiriguanos.

Eran pueblos seminómadas repartidos en forma desigual por el extenso territorio. Estos serían esencialmente los antecesores de grupos familiares conocidos por los etnólogos contemporáneos con diferente nomenclatura:

  • Paî Taviterâ
  • Avá
  • Mbyá
  • Aché
  • Guarani Ñandeva

Su cultura es considerada neolítica. Practicaban una agricultura rudimentaria, eran mayoritariamente cazadores y recolectores; vivían períodos de abundancia en los tiempos en que maduraban los frutos silvestres, haciendo provecho de todo lo que la naturaleza generosamente les proveía.


La presencia extranjera les fue impuesta por fuerza de las armas.


La convivencia hispano guaraní respondió a un mecanismo de mutuo provecho. Los cario guarani, ubicados sobre el río Paraguay y próximos a la taba del cacique Cara Cará, vivían amenazados por el permanente asedio de sus enemigos naturales. Los guaicurus y payaguas de allende el río asolaban sus ranchos apropiándose de sus alimentos y de sus mujeres. El apoyo militar de los españoles fue oportuno e imprescindible para combatirlos. A su vez, los europeos debieron echar mano del trabajo del aborigen guarani, para hallar los medios de subsistencia en los que el aporte de la mujer indígena fue esencial. Esa colaboración, forzada o voluntaria, fue fundamental: ella procreaba y cuidaba los hijos del señor español, confeccionaba su vestimenta hilando el algodón, proveía los alimentos primarios y prestaba todo tipo de servicios personales. Este, por su parte debió adaptarse a la vida indígena, adoptando su idioma, sus comidas y sus hábitos naturales.


La sociedad mestiza ya estabilizada, se organizó sobre las bases de una economía de consumo, fundamentada por entero en el trabajo del indígena.


En el corto plazo de diez lustros, el Paraguay se halló convertido en una región con elevado índice de población mestiza. El producto de esa simbiosis, el mancebo guaraní, exhibía en su apariencia y carácter los rasgos de su génesis materna, a los que se agregaban las señales sanguíneas distintivas aportadas por los machos españoles, provenientes de diversas regiones de la Península: vascos, extremeños, andaluces, castellanos o gallegos.


El escaso número de conquistadores fue absorbido por el poderoso torrente indígena prevaleciendo así las costumbres, la alimentación, y muy especialmente el lenguaje guaraní, cuya supervivencia se registra como caso único de bilingüismo en las posesiones coloniales españolas de América.


Si bien el idioma nativo, que se conocía como lengua general, era predominante en toda el área de influencia tupi guarani, es el Paraguay, el único país donde su pueblo lo mantiene vigente como instrumento vivo de comunicación.


[editar] Tribus hostiles no sometidas

Niña Ava Guaraní
Niña Ava Guaraní

En la región oriental:

  • Monteses o caiguás según la nomenclatura clásica provincial


En la ribera occidental del río Paraguay:

  • Guaicurús - Payaguás y Agaces - Mbayás que migraron en tiempos coloniales más al norte del territorio del actual Chaco paraguayo. Eran cazadores y depredadores, de cultura paleolítica. Eran nómadas y afectos a la violencia. Por más de doscientos años estas tribus resistieron con encono al sometimiento y a la evangelización. Guerreaban tanto a españoles como a portugueses, pirateando sus expediciones para secuestrar sus caballos y sus armas.
  • Los payaguá, dueños de los ríos, eran temerarios y proverbiales remadores. Con sus ligeras canoas mantuvieron en permanente zozobra a los que se aventuraban a navegar sus aguas.

Los guaycurú, una vez que conocieron el valor del caballo como elemento de guerra, se constituyeron en una pesadilla constante para los conquistadores, en sus rápidos e impredecibles desplazamientos por las costas chaqueñas del río Paraguay.

Ambas tribus prefirieron sufrir la extinción progresiva a renunciar a sus hábitos naturales. Guaicurú y Payaguá deben ser considerados como verdaderos baluartes de la resistencia aborigen al haber enfrentado tenazmente a conquistadores y padres doctrineros.


[editar] Referencias

  • "Los indios del Paraguay". Branislava Súsnik y Miguel Chase-Sardi
  • "Cien paraguayos del Siglo XX". Fascículos coleccionables de Última Hora
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